Documento de Posicionamiento de FIMI | Parte 2
Las Mujeres Indígenas Siempre Han Liderado
Del liderazgo territorial al compromiso global
“No comenzamos organizadas. Nos organizamos porque era necesario hacernos visibles, ser escuchadas y ser respetadas.”
— Tarcila Rivera Zea, fundadora y presidenta de FIMI
El reconocimiento del Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas del Mundo es el resultado de décadas de liderazgo colectivo.
En distintos continentes, las Mujeres Indígenas transformaron luchas locales en un movimiento global. Construyeron alianzas entre culturas, generaciones y contextos políticos. Cuestionaron sistemas que excluían sus voces y demostraron que la defensa de los derechos de los Pueblos Indígenas no podía separarse del liderazgo de las Mujeres Indígenas.
Durante más de veinticinco años, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) ha contribuido a este camino colectivo conectando a organizaciones de Mujeres Indígenas de las distintas regiones socioculturales del mundo y llevando sus prioridades a los espacios internacionales de toma de decisiones. Su trabajo ha contribuido a fortalecer liderazgos, generar conocimiento, ampliar la participación política y garantizar que las voces de las Mujeres Indígenas formen parte de las conversaciones globales sobre derechos humanos, desarrollo sostenible, acción climática e igualdad de género.
Como nos recuerda Lucy Mulenkei, la fuerza del movimiento nunca ha provenido de hablar con una sola voz, sino de tejer muchas voces en torno a una visión compartida. Esa capacidad de construir solidaridad respetando al mismo tiempo la diversidad de los Pueblos Indígenas se ha convertido en una de las mayores contribuciones del movimiento a la cooperación internacional.
La proclamación de este Día Internacional —y la adopción de la Recomendación General n.º 39 de la CEDAW— refleja décadas de trabajo colectivo sostenido. Son hitos importantes, pero no son el destino final.
El siguiente desafío es la implementación.
FIMI reconoce el liderazgo del Estado Plurinacional de Bolivia por haber presentado, en 2025, el proyecto de resolución A/80/L.11, que condujo a la proclamación de este Día Internacional por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Asimismo, reconoce el apoyo de los Estados Miembros que se sumaron a esta iniciativa —Botswana, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Perú, Arabia Saudita, España, Timor-Leste y Uruguay—, demostrando que avanzar en los derechos y el liderazgo de las Mujeres Indígenas es una responsabilidad internacional compartida.
La primera conmemoración global, convocada por ONU Mujeres en alianza con FIMI, dio a esta responsabilidad una voz pública y política. Lideresas Indígenas, Estados Miembros y representantes de las Naciones Unidas coincidieron en un mensaje común: el reconocimiento debe traducirse ahora en implementación, recursos y poder de decisión.
México subrayó el fundamento de derechos de esta transición: “Los derechos de las mujeres, de los Pueblos Indígenas, de las Mujeres Indígenas y de la niñez no son una concesión, no son un favor”. Australia destacó, de manera similar, que se logran resultados más sostenibles cuando los Pueblos Indígenas son “socios en la toma de decisiones y no sujetos de ellas”. Dinamarca llevó ese mismo principio al terreno de la participación: las Mujeres y Niñas Indígenas “deben tener voz, un lugar en la mesa y el poder de influir en esas decisiones”.
Estas declaraciones de los Estados son importantes porque permiten ir más allá de la visibilidad. Reconocen a las Mujeres Indígenas no como beneficiarias de decisiones tomadas en otros espacios, sino como titulares de derechos, actoras políticas y socias cuya participación debe dar forma a las instituciones, políticas y recursos que afectan a sus pueblos y territorios.
La verdadera importancia de este Día Internacional no se medirá por la cantidad de eventos conmemorativos que se celebren cada septiembre.
Se medirá por las decisiones.
Por leyes que protejan derechos. Por políticas públicas diseñadas con las Mujeres Indígenas y no para ellas. Por inversiones sostenidas en organizaciones lideradas por Mujeres Indígenas. Por el reconocimiento de los sistemas de conocimiento Indígena como aportes esenciales para enfrentar el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, fortalecer la resiliencia democrática y avanzar en la justicia social.
El sistema de las Naciones Unidas debe garantizar que el liderazgo de las Mujeres Indígenas se integre en todo su trabajo, no como una agenda separada, sino como una prioridad transversal. Durante la conmemoración, ONU Mujeres hizo un llamado a garantizar la participación plena, igualitaria y segura de las Mujeres Indígenas en la toma de decisiones, así como un financiamiento directo, flexible y culturalmente adecuado para las organizaciones de Mujeres Indígenas. También reafirmó la Recomendación General n.º 39 de la CEDAW como un marco central que vincula los derechos individuales y colectivos con la participación, la justicia, las tierras, los territorios y los recursos.
La cooperación internacional y la filantropía deben invertir directamente en organizaciones lideradas por Mujeres Indígenas como socias estratégicas de largo plazo. El financiamiento debe acercarse a las organizaciones que ya sostienen liderazgos, conocimientos, defensa territorial y resiliencia comunitaria, y debe ser más directo, flexible, culturalmente adecuado y sostenible.
El evento también estableció un estándar más claro de rendición de cuentas. ONU Mujeres instó a avanzar “de los compromisos a la práctica, de las políticas a los presupuestos y de los presupuestos a cambios concretos en la vida de las Mujeres y Niñas Indígenas”. FIMI reforzó esa misma dirección al hacer un llamado a los Estados, al sistema de las Naciones Unidas, a la filantropía y a sus aliados para transformar el reconocimiento político en programas, presupuestos y financiamiento, utilizando la RG39 como una herramienta compartida para la implementación, el monitoreo y la evaluación.
La academia debe reconocer los conocimientos Indígenas no como un objeto de estudio, sino como un cuerpo vivo de saberes que continúa enriqueciendo el futuro colectivo de la humanidad.
Este Día Internacional nos invita también a repensar el propio concepto de liderazgo.
“Cuando una de nosotras habla, habla con la voz de sus ancestros y con la voz de las generaciones que están por venir.”
— Teresa Zapeta
Esa voz ha guiado a los Pueblos Indígenas durante milenios. Hoy también ofrece orientación a un mundo que busca futuros más justos, sostenibles e inclusivos. Las Mujeres Indígenas nunca han esperado permiso para liderar.
Siempre han liderado. El futuro que el mundo busca ya se está tejiendo en los territorios Indígenas. Ahora la responsabilidad corresponde a la comunidad internacional. No se trata simplemente de reconocer el liderazgo de las Mujeres Indígenas.
Se trata de transformar las instituciones, las alianzas y las políticas públicas para que ese liderazgo se refleje plenamente en las decisiones que dan forma a nuestro futuro común.
Ese es el compromiso que debe representar el primer Día Internacional de las Mujeres y Niñas Indígenas del Mundo: un punto permanente de rendición de cuentas en el que el reconocimiento se mida frente a la implementación, la participación frente al poder de decisión y los compromisos políticos frente a las políticas, los presupuestos y los recursos que efectivamente llegan a las Mujeres Indígenas y a sus organizaciones. Este Día ha abierto un espacio global. La responsabilidad ahora es garantizar que los compromisos expresados en él se conviertan en acciones sostenidas.