FIMI en la COP31: de los territorios a las decisiones climáticas globales
Las Mujeres Indígenas sostenemos conocimientos, defendemos territorios y construimos respuestas frente a la crisis climática desde hace generaciones. Nuestra experiencia nace de una relación profunda con la tierra, el agua, la biodiversidad, los sistemas alimentarios y las formas comunitarias de organización.
Este año también estaremos presentes en la COP31, que se celebrará en noviembre de 2026 en Antalya, Turquía, uno de los espacios donde se definen decisiones climáticas globales. Allí llevaremos nuestras experiencias, conocimientos, propuestas y demandas construidas desde los territorios, con la convicción de que nuestras voces deben formar parte de las decisiones que afectan nuestro presente y nuestro futuro.
Las Mujeres Indígenas participamos como actoras políticas, portadoras de conocimiento y constructoras de soluciones frente a la crisis climática. Nuestra agenda conecta los territorios con debates sobre adaptación, financiamiento climático, pérdidas y daños, mitigación, transición justa y género.
Nuestra delegación reúne voces de las Américas, África, Asia, el Pacífico, el Ártico y Europa Oriental/Rusia, unidas por una misma exigencia: participar en las decisiones climáticas con capacidad real de incidencia.
Antes de la apertura de la COP31, los días 5 y 6 de noviembre, celebraremos en Antalya la Reunión Global de Coordinación de Mujeres Indígenas, un espacio político donde al menos 50 Mujeres Indígenas de distintas regiones socioculturales compartiremos experiencias y conocimientos, definiremos prioridades comunes y construiremos colectivamente una Declaración Política para la COP31.
Nuestra agenda parte de lo que ya sostenemos en nuestras comunidades. Nuestros conocimientos están vinculados con el agua, las semillas, la biodiversidad, los sistemas alimentarios, la gobernanza territorial y las formas comunitarias de adaptación. Estos saberes nos permiten preservar ecosistemas, sostener comunidades y responder a transformaciones ambientales durante generaciones.
Por eso, una de nuestras prioridades en la COP31 es posicionar estos conocimientos como conocimientos prácticos y políticos relevantes para las respuestas climáticas. Nacen de relaciones profundas con el territorio, de experiencias acumuladas y de formas propias de organización, y deben influir en las políticas que afectan nuestros territorios.
Participar también significa decidir
Participar significa tener capacidad real de proponer, negociar, decidir e incidir. Queremos intervenir en los espacios donde se definen políticas, compromisos y mecanismos que afectan nuestros territorios, porque nuestra presencia cobra sentido cuando puede transformar decisiones.
Durante la COP31 participaremos en las negociaciones climáticas, la Plataforma de las Comunidades Locales y los Pueblos Indígenas (LCIPP), el Caucus de los Pueblos Indígenas, reuniones bilaterales, eventos paralelos y otros espacios de incidencia.
Nuestra posición es clara: las políticas climáticas que afectan nuestros territorios deben construirse con nuestra participación y con nuestro poder de decisión.
Ese mismo principio se extiende al financiamiento climático. Las soluciones que sostenemos desde nuestros territorios requieren recursos que fortalezcan nuestras organizaciones, nuestras prioridades y nuestra autonomía. Para nosotras, el acceso directo a recursos significa poder definir qué necesitamos, cómo queremos utilizar esos recursos y qué procesos queremos sostener en el tiempo.
El financiamiento debe reconocernos como lideresas, administradoras de recursos y tomadoras de decisiones. También necesitamos mecanismos que respeten nuestras formas de organización, reduzcan barreras de acceso, fortalezcan nuestras instituciones y reconozcan nuestros conocimientos y narrativas territoriales como evidencia válida.
Por eso, para FIMI, redistribuir recursos también significa redistribuir poder: transformar quién define las prioridades, quién administra los recursos y quién decide qué necesita cada territorio.
Tres conversaciones, una misma agenda política
Nuestra participación en la COP31 se articula alrededor de tres conversaciones conectadas: territorio y conocimiento, poder y toma de decisiones, y financiamiento climático directo.
Desde nuestros territorios sostenemos conocimientos y respuestas frente a la crisis climática; exigimos capacidad real de decisión sobre las políticas que los afectan; y reclamamos acceso directo, flexible y culturalmente adecuado a los recursos necesarios para fortalecer nuestras propias soluciones.
Estas tres dimensiones forman una misma agenda política: conocimiento, poder y recursos deben avanzar juntos para construir una acción climática justa.
Nuestra participación en la COP31 busca que nuestras perspectivas y propuestas formen parte de las conversaciones donde se construyen políticas, compromisos y mecanismos de financiamiento. Queremos que nuestras lideresas sean reconocidas como actoras políticas y fuentes de conocimiento, que nuestras propuestas tengan incidencia y que las alianzas y compromisos construidos en Antalya continúen más allá de la conferencia.
Las Mujeres Indígenas sostenemos respuestas frente a la crisis climática desde nuestros territorios y llevamos esas experiencias, conocimientos y propuestas a los espacios donde se toman las decisiones climáticas globales.
Desde los territorios hacia las decisiones climáticas globales.