DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES Y LAS NIÑAS INDÍGENAS DEL MUNDO
De Bartolina Sisa al reconocimiento mundial: la historia detrás del 5 de septiembre
El 5 de septiembre no es simplemente una fecha en el calendario. Es la expresión de una memoria histórica, de décadas de organización y de la capacidad de las Mujeres Indígenas para transformar sus luchas y propuestas en compromisos internacionales.
En 2026, el mundo conmemora por primera vez a nivel global el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas del Mundo, tras su proclamación por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Para comprender la importancia de este momento, es necesario mirar más allá de la resolución adoptada en 2025. La historia comenzó mucho antes: en los territorios, en la memoria de las ancestras y en la organización colectiva de las Mujeres Indígenas.
Una fecha nacida de la memoria, no de una resolución
El 5 de septiembre está estrechamente vinculado al legado de Bartolina Sisa, lideresa aymara que, junto con otras autoridades y comunidades, encabezó la resistencia anticolonial en el territorio que hoy conocemos como Bolivia. Fue ejecutada el 5 de septiembre de 1782, pero su nombre y su liderazgo permanecieron vivos en la memoria de los Pueblos Indígenas.
Dos siglos después, esa memoria comenzó a tomar forma como conmemoración política. Una de las primeras referencias documentadas al 5 de septiembre como Día Internacional de la Mujer Indígena se remonta aproximadamente a 1983, durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América, celebrado en Tiahuanaco, Bolivia.
Por esta razón, afirmar que la ONU “creó” el 5 de septiembre borraría una parte fundamental de su historia. La fecha ya tenía un profundo significado para las Mujeres Indígenas y sus organizaciones. Lo que hizo la Asamblea General en 2025 fue reconocer formalmente esta conmemoración de larga trayectoria dentro del sistema internacional.
Este reconocimiento fue el resultado de un proceso diplomático liderado por el Estado Plurinacional de Bolivia, que presentó el proyecto de resolución A/80/L.11 ante la Asamblea General, copatrocinado por un grupo interregional de Estados Miembros.
De las luchas territoriales a un movimiento global
Durante la década de 1990, las Mujeres Indígenas ampliaron sus redes y llevaron sus agendas a espacios regionales e internacionales. Los procesos de Quito, Beijing y Agadir en 1995 fueron momentos decisivos para conectar experiencias y fortalecer una agenda común.
Organizaciones como el Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas (ECMIA) y la African Indigenous Women’s Organization (AIWO) fortalecieron la articulación regional. Dentro de este mismo proceso, el Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI) también comenzó a tomar forma como un mecanismo global capaz de conectar a Mujeres Indígenas de las siete regiones socioculturales del mundo.
Esta articulación fortaleció la capacidad de las Mujeres Indígenas para relacionarse con la comunidad internacional como actoras políticas con conocimientos, derechos, propuestas y prioridades propias.
Como resultado, temas que durante mucho tiempo habían defendido dentro de sus comunidades —los derechos colectivos, la protección de los territorios, la participación política, la erradicación de la violencia y la transmisión de conocimientos— comenzaron a adquirir una visibilidad cada vez mayor en la agenda internacional.
Transformar las demandas en derechos reconocidos
El reconocimiento alcanzado en 2025 también fue posible gracias a una arquitectura internacional de derechos construida durante décadas. Entre sus principales hitos se encuentran:
- 1989: Convenio No. 169 de la Organización Internacional del Trabajo, el primer tratado internacional jurídicamente vinculante dedicado específicamente a los derechos de los Pueblos Indígenas.
- 2000: establecimiento del Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas.
- 2005 y 2012: resoluciones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer que reconocieron de manera creciente la situación y la agencia política de las Mujeres Indígenas.
- 2007: Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
- 2022: Recomendación General No. 39 del Comité CEDAW, el instrumento internacional más completo dedicado específicamente a los derechos de las Mujeres y las Niñas Indígenas.
La Recomendación General No. 39 fue especialmente significativa porque reconoció tanto las formas interseccionales de discriminación que enfrentan las Mujeres y las Niñas Indígenas como sus roles como lideresas, defensoras, autoridades, portadoras de conocimientos y sujetas plenas de derechos.
De la incidencia global al reconocimiento universal
Entre 2023 y 2025 surgió un nuevo impulso político. La implementación de la Recomendación General No. 39, el proceso Beijing+30, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y el Foro Permanente de las Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas volvieron a situar los derechos y las propuestas de las Mujeres Indígenas en el centro de la agenda multilateral.
En noviembre de 2025, Bolivia presentó el proyecto de resolución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. El 26 de noviembre, la Asamblea General adoptó la Resolución A/RES/80/10 y proclamó oficialmente el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas del Mundo.
La decisión llevó al ámbito universal una conmemoración que había sido sostenida durante décadas por Mujeres Indígenas, organizaciones y movimientos. La resolución no creó la memoria política del 5 de septiembre; la reconoció y la transformó en un compromiso para la comunidad internacional.
¿Cuál ha sido la contribución de FIMI?
FIMI no creó el 5 de septiembre. Su contribución ha sido ayudar a construir las condiciones políticas, organizativas y normativas necesarias para que el liderazgo de las Mujeres Indígenas sea escuchado y reconocido a nivel global.
Durante más de 25 años, FIMI ha fortalecido redes y organizaciones, apoyado liderazgos, generado conocimiento desde perspectivas indígenas e incidido en espacios multilaterales. También ha servido como puente entre las realidades de los territorios, las agendas regionales y los mecanismos internacionales de derechos humanos.
Desde esta posición, FIMI contribuye a convocar esta primera conmemoración mundial bajo la proclamación de la ONU, reconociendo a las ancestras, a las organizaciones que sostuvieron esta fecha y a las redes y actores que hicieron posible su reconocimiento universal.
¿Qué debe cambiar como resultado de esta conmemoración?
Un día internacional puede dar visibilidad a una causa, pero su verdadero valor depende de lo que ocurra después. La Resolución A/RES/80/10 debe traducirse en atención política, recursos y mecanismos concretos de seguimiento.
Para los Estados y las instituciones internacionales, esto significa implementar los derechos ya reconocidos y garantizar la participación efectiva de las Mujeres y las Niñas Indígenas. Para la cooperación internacional y la filantropía, significa financiar directamente a sus organizaciones y reconocer sus conocimientos y prioridades. Para los medios de comunicación, significa contar sus historias desde el liderazgo, la diversidad y la agencia.
Entre los compromisos necesarios se encuentran:
- Implementar la Recomendación General No. 39 del Comité CEDAW en leyes, políticas, presupuestos y programas.
- Garantizar datos desagregados que permitan visibilizar las desigualdades.
- Asignar recursos directos, flexibles y sostenibles a las organizaciones de Mujeres Indígenas.
- Garantizar su participación plena y efectiva en todos los niveles de toma de decisiones.
- Proteger sus derechos individuales y colectivos, sus territorios, culturas y sistemas de conocimientos.
- Incluir explícitamente las voces y propuestas de las Niñas y Jóvenes Indígenas.
Un nuevo capítulo en una historia que continúa
La primera conmemoración mundial del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas representa un logro, pero no es el final del camino. Es una oportunidad para que la comunidad internacional escuche, reconozca y actúe de manera acorde con el liderazgo que las Mujeres Indígenas siempre han ejercido.
El 5 de septiembre nos recuerda que los cambios internacionales comienzan mucho antes de llegar a una resolución: cuando se preserva la memoria, cuando las organizaciones se articulan, cuando las voces de los territorios se unen y cuando las demandas colectivas logran transformar las normas y decisiones globales.
Hoy, esta historia convoca a los Estados, las organizaciones internacionales, la cooperación internacional, la filantropía, los medios de comunicación y los movimientos sociales a construir el próximo capítulo junto con las Mujeres y las Niñas Indígenas.
Desde Siempre las Mujeres Indígenas Han Liderado: Impulsando el Compromiso Global