Documento de Posicionamiento de FIMI
Las Mujeres Indígenas Siempre Han Liderado
Del liderazgo ancestral al compromiso global. Parte I
“Cuando una de nosotras habla, no habla solamente por sí misma. Habla con la voz de sus ancestras y con la voz de las generaciones que aún están por venir.”
— Teresa Zapeta, Directora Ejecutiva, Foro Internacional de Mujeres Indígenas (FIMI)
Mucho antes de las declaraciones internacionales, las agendas globales o los compromisos multilaterales, las Mujeres Indígenas ya lideraban.
Protegían los bosques antes de que la biodiversidad se convirtiera en una prioridad global. Sostenían sistemas alimentarios antes de que la seguridad alimentaria entrara en las políticas internacionales. Salvaguardaban las lenguas, defendían los territorios y nutrían sistemas de conocimientos que han sostenido la vida durante generaciones. Su liderazgo nunca ha dependido del reconocimiento, porque siempre ha estado arraigado en la responsabilidad: hacia sus Pueblos, hacia sus territorios y hacia las generaciones que están por venir.
Sin embargo, durante demasiado tiempo, este liderazgo permaneció en gran medida ausente de los espacios donde se tomaban las decisiones globales.
La proclamación del 5 de septiembre como Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas del Mundo por la Asamblea General de las Naciones Unidas representa un paso importante para transformar esta omisión histórica. No crea el liderazgo de las Mujeres Indígenas; reconoce un liderazgo que siempre ha existido.
Sin embargo, el reconocimiento es apenas el comienzo.
Su verdadero valor dependerá de si logra transformar la manera en que los gobiernos, las instituciones internacionales y las sociedades se relacionan con las Mujeres Indígenas: no como beneficiarias del desarrollo, sino como lideresas; no como víctimas, sino como sujetas de derechos y aliadas en la construcción del futuro de la humanidad.
Esta responsabilidad se ve reforzada por las normas internacionales de derechos humanos, en particular la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la Recomendación General No. 39 del Comité CEDAW, el primer instrumento global dedicado específicamente a los derechos de las Mujeres y las Niñas Indígenas.
En conjunto, estos marcos reafirman un principio que debe orientar la acción internacional: las Mujeres Indígenas no están pidiendo ser incluidas. Son sujetas de derechos que impulsan derechos individuales y colectivos, ejercen su libre determinación y construyen un futuro en el que sus Pueblos, identidades y liderazgos puedan prosperar.
La pregunta ahora es si las instituciones internacionales están preparadas para gobernar de manera diferente a partir de este reconocimiento.
Las Mujeres Indígenas ya están construyendo el futuro
Los debates globales suelen describir a las Mujeres Indígenas desde el lenguaje de la exclusión y la vulnerabilidad. Estas realidades nunca deben ser ignoradas, pero tampoco deben definir el lugar de las Mujeres Indígenas en el mundo.
En todas las regiones, las Mujeres Indígenas ya están impulsando soluciones a desafíos que afectan a toda la humanidad y construyendo el futuro que compartimos.
Protegen ecosistemas que regulan el clima del planeta, defienden la biodiversidad, salvaguardan las fuentes de agua y sostienen sistemas alimentarios basados en siglos de conocimientos ecológicos. En un momento en que el cambio climático amenaza a comunidades de todo el mundo, los territorios Indígenas continúan demostrando que el cuidado del medio ambiente y el bienestar humano son inseparables.
Su liderazgo también fortalece la democracia.
Desde la gobernanza comunitaria hasta la incidencia internacional, las Mujeres Indígenas defienden los derechos colectivos, promueven la paz, protegen los derechos humanos y amplían las oportunidades para las futuras generaciones. Su participación nos recuerda que la democracia no se mide únicamente por sus instituciones, sino también por la capacidad de las comunidades para decidir sobre sus propios futuros.
Igualmente importante es su papel como guardianas de conocimientos.
Las lenguas, las historias orales, las prácticas de sanación y las tradiciones culturales no son vestigios del pasado. Son sistemas vivos de conocimientos que continúan ofreciendo soluciones para la educación, la salud, la gestión ambiental y la cohesión social.
Las Mujeres Indígenas también están creando economías locales resilientes basadas en la reciprocidad, el bienestar colectivo y el respeto por la naturaleza. Estos modelos demuestran que la prosperidad y la sostenibilidad no son objetivos opuestos, sino que se fortalecen mutuamente.
Estas no son contribuciones aisladas.
En conjunto, ofrecen una visión integral del desarrollo en la que la protección ambiental, los derechos humanos, la continuidad cultural, la participación democrática y la justicia económica se fortalecen mutuamente.
El futuro que el mundo busca ya se está construyendo en los territorios Indígenas.